CUENCA. PAISAJES Y MONUMENTOS

Luis Martínez Kleiser
Prólogo de Ángel González Palencia
Madrid, 1944. Imprenta Sáez, 149 págs.

Una calle de Cuenca, casi escondida, al lado de la Biblioteca Pública del Estado, lleva el nombre de Luis Martínez Kleiser, sumido ya, seguramente, en las sombras del olvido y el desconocimiento, pues el paso del tiempo no suele respetar los recuerdos, por muy meritorios que sean. Prolífico escritor en diversos campos: historiador, poeta, novelista, autor dramático y colaborador habitual de periódicos, en especial ABC, La Esfera y Blanco y Negro, Luis Martínez Kleiser (1883-1971) fue académico de la Lengua e hijo adoptivo de Cuenca, ciudad en la que vivió de manera casi permanente a partir de 1920 y sobre la que escribió multitud de artículos en los medios ya citados. Eso, en una época en que todavía se podía aplicar a Cuenca el latiguillo de “desconocida”, resultó fundamental pues gracias a la obra difusora del escritor los más importante medios informativos españoles fueron recibiendo de manera periódica artículos que permitieron a los lectores de este país saber que existían la villa de Alarcón, la hoz de Beteta, las torcas de Palancares y las Corbeteras de Pajaroncillo, el castillo de Belmonte, la colegiata de Villaescusa de Haro, la gran Valeria o las ruinas de Moya, por citar algunos ejemplos, pues fueron muchísimos los puntos en que Martínez Kleiser fijó su atención, no siendo el menor la Semana Santa de Cuenca a cuyo fortalecimiento sin duda contribuyó. Dos de sus novelas, Los hijos de la hoz y Talegos de talegas están ambientadas en la Serranía de Cuenca, pero sin duda, la obra esencial que vincula a Martínez Kleiser con esta tierra es la titulada Cuenca. Paisajes y monumentos en la que recogió una serie de valiosos artículos publicados antes de la guerra civil con muy interesantes y originales aportaciones sobre bastantes lugares de la provincia, que el autor llegó a conocer muy bien y, sobre todo, con una amplia ilustración gráfica, cosa desusada entonces. Hay en el estilo de Martínez Kleiser un sedimento de clasicismo, a través de la pureza de la descripción y el uso de las vertientes más elegantes del idioma, que le ayudan a ofrecer descripciones muy personales, envueltas en una visión placentera, nada crítica lo que no le impidió participar también en los periódicos en las reivindicaciones sociales de la ciudad, como el famoso caso del tren Madrid-Valencia, que a través de sus artículos en tribuna tan destacada como ABC, alcanzaron una notable repercusión. La obra de Luis Martínez Kleiser bien merece un hueco destacado entre este centenar de libros seleccionados.

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