Delibes, Al Gore y las verdades incómodas

La angustia comienza a apoderarse del Tío Ratero cuando las ratas, su único alimento, empiezan a escasear en el río; será tristeza lo que sentirá Daniel El Mochuelo cuando tenga que dejar la vida del campo; Nini, el señor Cayo o Juan Gualberto el Barbas guardan conocimientos ancestrales que les permiten vivir en la naturaleza y rechazan un progreso que cambie forma de vida; Azarías no sentía más que ternura hacia su milana…
Son los personajes de Delibes, que muestran la preocupación del autor por la naturaleza y por la forma en que el progreso se vuelve contra el hombre. En su discurso de ingreso en la Academia de la Lengua (1975) pronunció unas palabras que hoy mantienen todavía toda su vigencia:

En la Naturaleza, apenas cabe el progreso. Todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alterarlo esencialmente, es retroceder.

Con ellas comunicaba a los académicos una angustia que le ha acompañado durante mucho tiempo y que plasmó no sólo en los personajes de sus novelas sino también en libros como La tierra herida ¿qué mundo heredarán nuestros hijos?. En éste, a partir de las explicaciones que le da su hijo, intenta comprender problemas como el cambio climático, la desertificación, la escasez de agua, etc. para saber, por ejemplo, por qué escasean los salmones en el río Pas:

¡No te puedes imaginar qué tristeza! ¡Un río muerto!

No es, ni mucho menos, este libro, el único que se preocupa por el futuro del planeta. Al Gore, vicepresidente del los Estados Unidos durante el gobierno de Clinton, es sin duda el que más repercusión internacional está teniendo al hacerse eco de los problemas que afectan al ecosistema con su libro Una verdad incómoda y una película del mismo nombre que consiguió el Oscar al mejor documental.
Tanto el libro como el filme se nutren de los materiales que Gore fue acumulando como parte de una campaña de educación sobre el calentamiento global. El resultado es una clara explicación basada en gráficos y fotografías impactantes (se han hecho famosas las que demuestras el fin de las famosas Nieves del Kilimanjaro) al tiempo que habla de sus experiencias personales.
Los temas que le preocupan no son distintos de los que trata Delibes en La tierra herida: el calentamiento global, la degradación del suelo, la extinción de especies. Sin embargo, las fotografías de glaciares desapareciendo, de tornados arrasando zonas donde nunca antes lo habían hecho o de la devastación del huracán Katrina en Nueva Orleáns dan una visión mucho más cercana de problema.

Otros autores han tratado también estos temas: Luis Araujo en La ecología contada con sencillez intenta dar un breve explicación global; Sartori y Mazzoleni se centran en la capacidad de la naturaleza para sustentar un mundo superpoblado en La tierra explota; Bill Bryson trata el tema de los CFC en Una breve historia de casi todo… Pero queremos recordar especialmente la figura de Félix Rodríguez de la Fuente, cuyos Cuadernos de Campo son una muestra de la biodiversidad que necesitamos proteger y en la que tanto incide Delibes de Castro en La tierra herida.

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